Día 6. Tiempo libre por Gante y clausura.
Comenzamos la mañana muy entretenidos en el colegio, disfrutando de los últimos momentos junto a nuestros compañeros belgas y compartiendo un ambiente lleno de alegría y compañerismo. Después de pasar parte de la mañana en el centro educativo, nos dirigimos hacia el centro histórico de Gante para continuar descubriendo la ciudad y aprovechar al máximo nuestros últimos días de intercambio.
Una vez allí, tuvimos un pequeño descanso para desayunar y disfrutar tranquilamente del ambiente de la ciudad. Más tarde, subimos a la famosa Belfry Tower de Gante, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y Patrimonio de la Humanidad. Desde lo alto pudimos contemplar unas vistas impresionantes de los tejados, canales y edificios históricos de Gante, una experiencia que nos permitió admirar aún más la belleza y el encanto de esta ciudad belga.
Después de la visita, aprovechamos el tiempo libre para pasear por las calles del centro y comprar algunos recuerdos y souvenirs para nuestras familias y amigos. Fue un momento perfecto para disfrutar del ambiente de Gante, entrar en pequeñas tiendas y seguir compartiendo tiempo con nuestros compañeros.
A las 13:00 teníamos una cita muy especial: un concejal del ayuntamiento de Gante nos recibió personalmente y nos enseñó el edificio consistorial. Durante la visita pudimos conocer mejor la historia del ayuntamiento, descubrir algunas de sus salas más importantes y aprender más sobre el funcionamiento de la ciudad y sus instituciones. Fue una experiencia muy interesante y enriquecedora que nos permitió acercarnos un poco más a la cultura y organización de Gante.
Después de la visita, disfrutamos de tiempo libre para comer por el centro de la ciudad y seguir disfrutando del ambiente antes de regresar al colegio para uno de los momentos más especiales de toda la experiencia: la clausura del intercambio.
Por la tarde asistimos a una preciosa celebración de despedida organizada por el colegio y las familias de acogida. Compartimos una barbacoa todos juntos, en un ambiente lleno de alegría, cariño y agradecimiento. Fue una tarde muy emotiva, en la que recordamos todos los momentos vividos durante la semana y celebramos la gran amistad que se había creado entre todos nosotros.
Las emociones estuvieron muy presentes durante toda la despedida. Hubo abrazos, risas, muchas fotos y también alguna lágrima, ya que después de tantos días compartiendo experiencias, actividades y convivencia, se habían creado vínculos muy especiales. Sin duda, fue un cierre perfecto para una experiencia inolvidable que siempre llevaremos en el corazón.


















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