Día 5. Funcionamiento del cole belga con nuestros compañeros.
Durante este día vivimos una jornada muy especial en el colegio junto a nuestros compañeros belgas, llena de actividades, trabajo en equipo y momentos inolvidables. Desde primera hora de la mañana compartimos experiencias que nos permitieron seguir fortaleciendo la amistad y la convivencia entre todos.
Comenzamos la mañana participando en un divertido escape room de matemáticas, en el que tuvimos que resolver diferentes pruebas, acertijos y retos trabajando en grupo. Fue una actividad muy dinámica y entretenida que puso a prueba nuestra lógica, nuestra creatividad y nuestra capacidad para colaborar unos con otros. Además de aprender, nos reímos muchísimo intentando superar cada desafío.
Más tarde, tuvimos una experiencia muy especial en una clase de música que terminó convirtiéndose en toda una banda de conservatorio improvisada. Al ritmo de la famosa canción Hit the Road Jack, todos participamos tocando instrumentos, siguiendo el ritmo y disfrutando de la música juntos. El ambiente fue increíble y la clase terminó llena de energía, risas y mucho entusiasmo. Sin duda, fue uno de los momentos más divertidos de la mañana.
Después de las actividades, realizamos una iniciativa muy emotiva: pintamos nuestras manos en una pared del colegio para dejar un recuerdo permanente de nuestra experiencia en Gante. Cada mano representaba la unión, la amistad y todos los momentos compartidos durante este intercambio. Poco a poco, el mural fue tomando forma y se convirtió en un símbolo muy bonito de convivencia y trabajo conjunto entre estudiantes españoles y belgas.
A mediodía salimos del colegio para disfrutar de un paseo en barco por los canales de Gante. Fue una experiencia única que nos permitió descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente. Durante el recorrido pudimos admirar los edificios históricos, los puentes y el encanto de las calles que rodean los canales, mientras conocíamos un poco más sobre la historia y la belleza de esta ciudad belga. El paseo fue muy relajante y nos dejó imágenes y recuerdos inolvidables.
Para terminar el día, disfrutamos de una tarde muy especial junto a las familias de acogida. Cada uno compartió tiempo con su familia belga realizando diferentes actividades, conversando, descubriendo nuevas costumbres y creando recuerdos que seguramente permanecerán para siempre. Estos momentos nos ayudaron a sentirnos aún más integrados y agradecidos por la acogida y el cariño recibido durante toda la experiencia.
Sin duda, fue un día lleno de convivencia, aprendizaje y diversión que quedará guardado como uno de los recuerdos más bonitos de nuestro intercambio en Gante.





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